La Banca Abierta (Open Banking) está transformando el panorama financiero al permitir a los bancos abrir sus infraestructuras y a las empresas compartir de forma segura sus datos bancarios con terceros proveedores autorizados (TPPs). Este acceso allana el camino para que las empresas aprovechen servicios financieros innovadores, mejorando la eficiencia y la toma de decisiones.
Las empresas pueden acceder a los datos de saldos y transacciones al instante, incluso a través de varios bancos, lo que permite mejorar la gestión de la liquidez y las operaciones de tesorería.
Las empresas pueden convertirse en:
Proveedores de servicios de información sobre cuentas (AISP):
Acceder a los datos de las cuentas de los clientes (con consentimiento) para analizar comportamientos y ofrecer servicios financieros personalizados.
Proveedores de servicios de iniciación de pagos (PISP):
Iniciar pagos directamente desde cuentas corporativas, proporcionando soluciones flexibles de pago en línea.
Open Banking introduce nuevos métodos para iniciar y aceptar pagos, simplificando los procesos y reduciendo los costes.
Las interfaces de programación de aplicaciones (API) permiten un acceso sin fisuras a los datos bancarios y la iniciación de pagos, minimizando la dependencia de formatos de mensajería tradicionales como MT940/942 y MT101.